IF WE WORK TOGETHER, WE DO THE THINGS BETTER

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Esta increíble historia comienza con un pequeño niño soñador, una persona que lo único que tenía eran ilusiones y ganas de hacer algo maravilloso. Un día, por azar del destino, el niño vio una imagen que lo cautivaría para siempre, una enorme estructura metálica, que con su puntiaguda forma, ha hecho viajar a millones de turistas a través de los años.

El pequeño preguntaba a los mayores que quera eso, y ellos contestaban: “Es la Torre Eiffel, hijo. Está en Paris, Francia, pero es muy difícil llegar allá”. Este niño no necesitaba saber más para generar dentro de sí un sueño enorme, visitar algún día ese hermoso lugar que sin duda lo haría la persona más feliz en este emocionante mundo.

El día que este pequeño se convirtió en un joven, le llego un mensaje que cambiaría su vida. “Remember that the dreams come true”. Fue un mensaje que le había dado su profesora de Inglés de la secundaria, y sin saberlo, género en el chico la esperanza de que por muy difícil que fuera, el visitaría ese magnífico lugar.

Sin pensarlo siquiera un segundo, él se puso a investigar, todo lo que habría que hacer para llegar allí, si es que era posible… Lo primero, aprender el idioma de ese maravilloso lugar, el Francés. Fue así que con la ayuda de sus padres el chico empezó una nueva vida, comenzó a vivir dentro de una cultura distinta a la suya, aun y cuando no había salido de su propia ciudad.

Cada que alguien mencionaba alguna de esas palabras, (Paris, Francia, Torre Eiffel), el chico iluminaba sus pupilas y empezaba una grandiosa conversación, incluso llegando a hacer amigos de por vida.

El tiempo pasaba y el joven no sabía si llegaría pronto ese magnífico día, pero jamás perdía la ilusión. Pasaban los años y el chico se dedicaba en la escuela creyendo que si sacaba buenas notas, podría obtener una beca para ir al extranjero, y fue en ese momento en el que su vida dio un giro más, pero aún más inquietante. En su clase de historia universal conoció todo aquello que había pasado durante las guerras y todo ese sufrimiento por el que pasó la humanidad.

Este muchacho, estaba destrozado por dentro, tratando de encontrar una solución por más pequeña que fuera, para recompensar aunque fuera una muy diminuta parte de esta masacre en la que cayó la humanidad por culpa del egoísmo y el odio. Quería hacer algo por alguien más, quería decir lo siento, con acciones y no con palabras, y que quien lo entendiera, supiera que por fin estábamos en paz.

El chico buscaba y platicaba con sus maestros, sus amigos y su familia pero no encontraba lo que él quería. Un día, de pronto, se aclaró todo al prestar atención a un pequeño logo que vagaba por internet: VIVE MEXICO, decía. Al investigar, reaccionó de repente. ¡Voluntariado! No había mejor forma de expresar lo que el sentía por dentro que participando como voluntario en un proyecto.

Un segundo después, su sueño regreso aun con más intensidad, “Becas al extranjero”, Francia, Torre Eiffel, su fantasía…

No pasó ni siquiera un mes, y el joven ya estaba aceptado para participar en un proyecto de reconstrucción de un puente en Francia, del otro lado del mundo. Se hizo lo posible, pero la situación económica del chico no permitió hacer semejante viaje. Fue allí cuando supo y se dio cuenta de que en verdad era muy difícil llegar a ese lugar. Pero, inmediatamente la familia empezó a ahorrar para poder cumplir ese gran anhelo.

Dicen que por algo pasan las cosas. En ese año, hubo varios accidentes en Europa, trenes descarrilados, actualización de aviones, incendio de centrales, hasta una chica fue atropellada por una ambulancia al bajar del avión. Fue muy triste escuchar tales noticias, pero me motivó aún más y quería hacer algo por todos ellos.

Durante un año, el joven se privó de salir al cine, comprar ropa nueva, sustituyó el transporte público por una bicicleta, y hasta aprendió se finanzas para ahorrar lo más posible.

Y fue así que en el año 2014, el chico fue aceptado de nuevo para viajar a ese lugar, y no solo conocer un hermoso lugar, sino darse cuenta que no hay cosa, acción ni lugar más maravilloso que el ser voluntario en un proyecto internacional.

Durante la llegada a Francia, país del amor, el chico ni siquiera podía creer que su sueño se estuviera volviendo realidad, pero pensaba en aquel gran consejo, “Remember that the dreams come true”. Visitó la capital, la ciudad parisina, en la que está escrito ‘amour’ por todos lados y donde las grandes historias comienzan.

Dos días después, empezó la experiencia inigualable, ese gran campamento de dos semanas en la región sur del país, en Beaumotte, un pequeño poblado cerca de Vesoul, Francia.

El proyecto consistía en construir unas bardas para darle soporte a tinacos que darían servicio de agua al centro internacional de Beaumotte, junto con algunas remodelaciones y decoraciones al mismo. El trabajo era cansado y difícil porque se trabajaba desde muy temprano con un frío inigualable para este muchacho. Sin embargo, este esfuerzo no le quitaba las ganas al chico de seguir y seguir ayudando.

El tercer día del campamento, todo seguía un poco estático entre los voluntarios de otros países. Pero, para solucionar esto, el chico compartió que ese día era muy especial porque cumplía sus 18 años, y que era aún más especial porque estaba cumpliendo sus sueños. Inmediatamente, todo alrededor cambió. Se hizo una sencilla pero esplendida fiesta de cumpleaños. Cartas escritas en turco, pastel alemán, canciones rusas, risas italianas, bailes de República Checa, abrazos franceses, y hasta bromas de Bélgica. Fue en ese maravilloso y perfecto momento en el que el chico se llenó completamente por dentro y se dio cuenta que la paz había llegado.

Fueron, las dos semanas más estupendas y maravillosas que cualquier persona hubiera podido vivir. Llenas de trabajo pero también de convivencia y aprendizajes.

Al finalizar el campamento, nadie podía separarse, todos eran uno, todos trabajaban por la misma razón, la paz y el amor.

“Fue, en ese campamento que me di cuenta, que cada persona, por muy sencilla que sea, es más grande que la Torre Eiffel, y más grandiosa que Paris, y muchísimo más importante que cualquier frontera entre países. Me quedo con una filosofía infinita que dice : IF WE WORK TOGHETER, WE DO THE THINGS BETTER. “

Agradezco infinítamente a mis padres por haberme apoyado a cumplir el más grande sueño. También a todas esas personas inigualables del campamento: Anne, Zeynep, Vojta, Gönul, Evgenia, Teddy, Jennyfer, Maraiko, Annika, Ricarda, Klervie, Pietro, Marco, Patient, Yannis, Luis, Mathilda, Nicole, y Dylan.

Saludos desde México, su amigo incondicional, Juan. Ci vediamo in Italia.

Author: Juan Daniel Tapia Avalos

Fifth Edition

5While closing the 4th edition of Scriptamanent, after the final meeting in Izmir, we are already preparing the new call for the next edition of the project. Stay tuned!

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