"Little James"

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En julio del 2013 un grupo internacional de 10 jóvenes llegamos a la provincia de Ganghwa, Corea del Sur, provenientes de naciones muy diversas como España, República Checa, Alemania, la India, Italia, Egipto y México, entre otras. Este grupo trabajaríamos de la mano con 10 jóvenes coreanos para brindar clases interculturales a niños de escuelas con menos oportunidades que los niños de Seúl y de situaciones menos favorecidas. Así mismo, daríamos nuestra ayuda para reparar las instalaciones de una biblioteca pública local para niños y jóvenes, reacomodando las estanterías, y limpiando el jardín exterior para la posterior construcción de una sala de lectura al aire libre.


Nuestro horario estaba muy ajustado al tener que visitar una escuela primaria y una secundaria en el mismo día, así como realizar las labores de reparación de la biblioteca. Eran días húmedos y calurosos de verano en Corea del Sur, pero eso no disminuía el ánimo ni el entusiasmo de los jóvenes voluntarios.
El primer día de actividades fuimos temprano a la escuela primaria, donde participamos en actividades con los padres de familia y sus hijos , pintando y realizando juegos de destreza para romper el hielo con los niños y que se sintieran en confianza con nosotros los voluntarios. Fue una mañana muy divertida y llena de buenos momentos con los niños, sus padres, y los maestros de la escuela.
Al medio día nos dirigimos hacia la escuela secundaria. Al llegar nos recibieron el director y el subdirector así como un pequeño grupo de niños voluntarios para acompañarnos y apoyarnos en nuestras actividades en esa escuela. Dentro de este grupo de 4 niños y 2 niñas se encontraba James, el cual era un poco más bajo de estatura y tímido que el resto del grupo, así como el más joven al tener 12 años.
El día que los conocimos, James fue el último en presentarse. Hablaba un inglés menos fluido que sus compañeros quienes se habían presentado con mucha confianza y soltura, demostrando su buen manejo del inglés para su corta edad. El inglés de James en cambio, era más lento y en ocasiones pensaba las palabras antes de decirlas o tartamudeaba para después concluir tímidamente lo que nos quería decir. Así mismo se notaba inseguro e incluso incómodo cuando sus compañeros estaban cerca, prefiriendo guardar silencio y dejar que fueran ellos los que hablaran.
Los voluntarios nos dividimos en grupos de cuatro, formados de dos internacionales y dos coreanos, quienes nos ayudarían a traducir para los niños en los salones. Íbamos a los distintos salones para platicar a los niños de nuestros países; nuestras costumbres, nuestra bandera, nuestras fiestas patrias, nuestra historia , complementado con juegos y material visual, así como dulces, y todo esto para brindarles una experiencia que les ayudaría a tener una visión más global de nuestro planeta desde temprana edad. Los niños nos recibían en sus salones con mucho entusiasmo, y con la expectativa de saber que sería lo que ese nuevo grupo de extranjeros que acababa de entrar en su salón les mostraría. Al abandonar los salones para dirigirnos al siguiente salón, los niños se despedían con grandes sonrisas dibujadas en sus rostros y con la emoción de recibir al próximo grupo internacional.
Mientras el día avanzaba, el pequeño James se nos acercaba y comenzaba a hablar de manera cada vez más fluida. Comenzamos a hacer una conexión con él, pues vimos que se sentía en confianza cada que estaba con nosotros e incluso cada que podía nos proponía jugar “piedra, papel o tijera” , juego para el que tenía una extraña habilidad de análisis para predecir los movimientos de su adversario, y difícilmente perdía. Sin embargo, estar rodeado de los otros niños de su escuela volvía a ser tímido y callado, y difícilmente obteníamos de él una palabra o una risa.
Al día siguiente, al percatarnos de esto junto con Kristina, de República Checa, le preguntamos que si existía algún problema con alguno de sus compañeros, o que si era víctima de algún tipo de bullyng o algo similar. Nos respondió que no le hacían bullying , pero que sin embargo ya hace mucho tiempo habían llegado a existir comentarios de burla por parte de algún compañero, en referencia a su dificultad para expresarse no solo en inglés ,sino también en coreano, y algún otro comentario respecto a su estatura, lo que lo hacía sentirse incómodo y en veces poco aceptado por sus compañeros, por lo que temía que al expresarse en frente de ellos , alguien hiciera algún comentario que lo avergonzase frente a nosotros.
Al saber esto, lo comentamos con nuestros líderes del workcamp así como con todos los voluntarios, para buscar encontrar una manera de ayudar a James a superar esos momentos que había pasado y lograr readaptarse a su grupo , y principalmente sentirse seguro de sí mismo.
Todos los voluntarios se mostraron optimistas con la idea, y optamos por participar más activamente con James, haciéndole saber que sus ideas eran importantes para nosotros y las actividades que realizaríamos, e invitándolo a hablar más cuando sus compañeros estuvieran cerca, pidiéndole que nos diera ideas o soluciones para nuestras actividades, y además llevándolas a cabo. Así mismo, le hacíamos notar de su interesante habilidad para ganar en “piedra, papel o tijera”, haciendo énfasis en que es un talento muy especial de análisis y de agilidad mental que es muy difícil de encontrar en las personas, y que le proporcionaría grandes ventajas para su vida profesional en un futuro.
De igual manera, descubrimos que tenía talento para cantar, y lo invitamos a preparar un número con nosotros de la canción “we are the world “, que presentaríamos en la noche de despedida en la biblioteca pública que estábamos reparando.
Fue así, que a medida que la semana iba avanzando lo comenzamos a notar más abierto y más participativo, y lo más importante, sin miedo a expresarse ante sus compañeros, quienes lo empezaban a notar como alguien importante con quien era interesante y divertido hablar. Debo admitir la sorpresa que nos causó a nosotros mismos descubrir la agilidad mental y el liderazgo que James podía demostrar.
El día de la despedida en la biblioteca cantó con nosotros y causo mucha emoción entre los habitantes que nos acompañaron esa noche. Al final de las presentaciones se acercó junto a sus padres, y nos presentó ante ellos con mucho orgullo. Muy alegres nos dijeron unas palabras en coreano, que un compañero tradujo para nosotros. Lo que nos dijeron fue que James había hablado mucho de nosotros en casa, que nos quería mucho, y que no estaban seguros de que es lo que habíamos hecho, pero sabían que nos querían agradecer ya que notaban un cambio en el estado de ánimo de su hijo en los últimos días. Después nos entregaron un delicioso pastel hecho a base de arroz y almendras que habían cocinado para nosotros esa misma tarde.
El día llegó a su final y nos despedimos de la comunidad, de los niños y de James, quien nos dio un sincero abrazo y agradecimiento. Nos sentimos bastante bien de haber ayudado a un niño a recobrar la confianza en sí mismo, aunque la gran parte lo hizo él, por su espíritu y gran entusiasmo.

Daniel Vega Béjar
México

Fifth Edition

5While closing the 4th edition of Scriptamanent, after the final meeting in Izmir, we are already preparing the new call for the next edition of the project. Stay tuned!

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